|
Editorial
Tiempos modernos.
Aquello de dejarse las
lagrimas en el ocular, para realizar fotografías de algunos minutos,
haciendo el seguimiento a mano. Mapas celestes en papel, de gran
formato, con plantillas transparentes, para localizar las coordenadas.
Círculos graduados, y algunos pequeños cálculos, para localizar objetos
difusos, como M101, por ejemplo.
Todo eso paso a la
historia; con ello parte del romanticismo de la observación astronómica,
ya sea visual o fotográfica. Pero aun mas, tambien han pasado a la
historia, todos esos libros de Astronomía, tan preciados y que en su
día, tanto costaron de conseguir. Habrá que dejar paso, no sin nostalgia,
a la modernidad y al tecnicismo simplista, de todo alrededor del
ordenador. La tecnología intrincada y eficiente, que antes solo tenían
los profesionales, se ha simplificado y se ha puesto al alcance del
aficionado, (con algo de poder adquisitivo, que todo ha de pagarse).
Hemos visto que en algunas reuniones de nuevos grupos de aficionados, se
puede detectar su presencia desde lejos, por las luminosas estelas de
los “Punteros Laser”, pareciera que ya no se puede hacer indicación
alguna a un punto de referencia en el cielo, si no se hace con un mágico
y potente haz de luz verde.. todo esto sin tomar en cuenta, los
numerosos led rojos y de otros colores, que indican que tal motor esta
encendido y mandos luminosos, de muchos botones, para manejar los
movimientos de los telescopios y especialmente, para que guíen,
indiquen, enseñen donde esta cada cosa, no sea que haya que ponerse a
buscarla como antes.
Pero al final el ciclo
se repite, ya que no tendría que tener importancia, el como, si no, el
porque observamos el cielo. Y las motivaciones, seguramente son las
mismas. La inquietud de saber, descubrir y ver, los que no esta al
alcance a simple vista. No se escuchan tertulias como antes de
Cosmología, es mas corriente oír discusiones, sobre que CCD es mas
eficiente, o que programa apila mejor las 30 fotos que hizo el
ordenador, o si tal láser, es mas potente y fiable que otro.
Tiempos modernos, donde
la física conocida, se pone en entredicho, y donde los profesionales,
están envueltos en investigación de tremenda envergadura, en la misma
frontera del total del conocimiento actual. Realmente los grandes
proyectos en Astrofísica, tienen la singularidad de investigar, lo que
no se conoce, pretender capturar partículas, que se supone que existen y
que quizás nos aclaren, como es realmente el universo, o los universos,
casi es un acto de fe. Aunque la conclusión unánime, es que desconocemos
sobre el 75% de lo que esta constituido el espacio y esto es tan
impresionante, como inquietante. Ahora se trata de la Materia y la
Energía Oscura, escrutando un pozo sin fondo aparente.
Mientras las nuevas
generaciones de aficionados, pueden hacer el seguimiento, (o guiado), de
fotos astronomícas, de cualquier objeto celeste, desde una cómoda butaca
de su salón de casa, por medio de su ordenador. Tiempos modernos,
control a distancia.
A.
Alonso
Volver
principal
|